Una historia recurrente en el fútbol de los niños es aquella que se inicia con el entusiasmo de un grupo de padres de familia que se juntan para apoyar las inquietudes deportivas de sus hijos. Es así como llega el primer juego de uniformes, el papá-entrenador, los partidos domingueros con el incesante aliento de la barra familiar y las fotos de rigor para el recuerdo.
En el año 1981, en el tradicional balneario del Cantolao ubicado en la Provincia Constitucional del Callao, se empezó a tejer una historia con un inicio similar pero que gracias a la visión que tuvieron los padres de familia de poner a sus pequeños protagonistas en manos de técnicos deportivos especializados, la trama comenzó a alcanzar alturas sorprendentes hasta convertir a la Academia Deportiva Cantolao en uno de los centros de formación deportiva de menores más importantes del Perú.